AUTISMO

AUTISMO

Las necesidades de los niños con autismo se centran en tres áreas problemáticas: la adquisición de patrones lingüísticos, la falta de relaciones sociales y la inconsistencia o irregularidad en las reacciones conductuales.

El autismo es un síndrome que se presenta con varios grados de severidad.

Para definir el autismo deben tenerse en cuenta:

  1. La edad de inicio del proceso, el cual se presenta, generalmente, antes de los treinta meses.
  2. Problemas en el desarrollo social del niño que no corresponden a su edad cronológica.
  3. Problemas en la adquisición de los patrones lingüísticos.
  4. Insistencia en la identidad, manifiesta por medio de las conductas repetitivas, juegos estereotipados y una marcada resistencia al cambio.

El trastorno de Rett no se incluye como un subgrupo del autismo, sino que es un desorden degenerativo desarrollado únicamente por mujeres, quienes tienen un crecimiento normal hasta la edad de 18 meses, y cuyos primeros síntomas se evidencian con la pérdida de habilidades motoras, especialmente en la marcha, conjuntamente con problemas para el control de su cuerpo. El elemento común presente en ambos desórdenes es la pérdida de interés por el entorno social y la falta de contacto ojo a ojo, característica por la que se tienden a confundir.

El trastorno de Asperger, otro trastorno generalizado del desarrollo, puede igualmente ser confundido con el autismo; sin embargo, este problema puede distinguirse del trastorno autista por la ausencia de retraso del desarrollo del lenguaje.

El DSM-IV-TR establece que para emitirse un diagnóstico deben estar presentes al menos seis o más síntomas de los tipos 1, 2 y 3 (con por lo menos dos del tipo 1, y uno tanto del tipo 2 como del tipo 3).

El tipo 1 se enuncia como una alteración cualitativa de la interacción social, que se manifiesta a través de:

  1. Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales, como mirar a los ojos, expresión facial, postura del cuerpo y gestos para regular la interacción social.
  2. Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel del desarrollo.
  3. Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (por ejemplo, ausencia de acciones de mostrar, traer o señalar objetos de interés).
  4. Falta de reciprocidad social o emocional.

El tipo 2 se refiere a la alteración cualitativa de la comunicación:

  1. Retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral (no acompañado de intentos para compensarlo mediante la utilización de modos alternativos de comunicación, tales como gestos).
  2. En individuos con lenguaje apropiado, alteración marcada en la capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros.
  3. Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o lenguaje idiosincrásico.
  4. Ausencia de juegos de representación o imitación social variados y propios de su nivel de desarrollo.

Del tipo 3 aluden a los patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados:

  1. Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotípicos de interés que resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su focalización.
  2. Apego aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos no funcionales.
  3. Manías motoras repetitivas y estereotipadas (por ejemplo, aleteo o contorsión de manos o dedos, o movimientos complejos del cuerpo completo).
  4. Preocupación persistente por partes de objetos (por ejemplo, ruedas de coches).

Epidemiología

Teorías

Son muchos los estudios que se han efectuado en relación con las causas del autismo, y, en su mayoría, llegan a la conclusión de que existe una lesión cerebral.

Otro posible causa del autismo se enfoca a nivel de neurotransmisión. Lamentablemente, las causas exactas del autismo siguen siendo desconocidas; sin embargo, la investigación científica puede acercarnos en un futuro no muy lejano a este descubrimiento.

Evaluación

Para realizar una evaluación acertada del autismo deben tomarse en consideración una diversidad de criterios. Entre ellos, se debe tener en cuenta una delimitación de las capacidades de los niños, cuáles son sus áreas fuertes y débiles, definir sus conductas, así como efectuar un diagnóstico sobre posibles deficiencias visuales y auditivas. Como factores orgánicos para una buena evaluación, no deben descartarse la historia de desarrollo del niño, historia clínica de la madre, exámenes metabólicos y cromosómicos, y factores cognitivos, además de las habilidades verbales y logros académicos que ayuden en la conformación de una evaluación más acertada.

Como uno de los instrumentos, es importante destacar la “Lista de cotejo de la conducta autista”. Se compone de 57 ítems conductuales que brindan una información valiosa y detallada acerca del comportamiento vocal, la interacción social del niño, la valoración educativa y la prognosis del aprendizaje, así como una clasificación para la elaboración de planes educativos.

Tratamiento

Lo que mejor resultado ha dado ha sido el uso de terapia conductual aplicada. La tendencia actual va dirigida hacia los métodos educativos, ya que al no poseer el niño un repertorio conductual básico, éste debe estructurarse sistemáticamente para ir desarrollando en ellos las habilidades de que carecen.

Enfoque intrapsíquico

El tratamiento se centra en el reconocimiento del yo, que se encuentra casi ausente en el niño, además de promover el rompimiento de las conductas estereotipadas.

El uso de megavitaminas

Se ha recomendado el uso de vitaminas en dosis muy altas para los niños con autismo, especialmente del complejo B.

Terapia electroconvulsiva

Es una técnica poco utilizada en la actualidad, excepto si la conducta autolesiva del niño es llevada a extremos graves, o padece de un retraso mental muy profundo.

Tratamiento bioquímico

Desde el punto de vista bioquímico, los esfuerzos están dirigidos a estabilizar los niveles anormales de serotonina, La L-dopa.

La fenfluoramina, el haloperidol y la trifluoperazina, son otras drogas usadas.

Es evidente que se necesita apoyo y técnicas específicas en los campos educativo y psicológico, reforzado con medicamentos psicotrópicos para el control de la conducta.

Programa estructurado de tratamiento

El programa que se presenta a continuación está basado en la teoría del reforzamiento[1]. Desde el punto de vista educativo las necesidades de los niños con autismo se centran en tres áreas problemáticas: 1) la adquisición de patrones lingüísticos; 2) la falta de relaciones sociales, y 3) la inconsistencia o irregularidad en las reacciones conductuales.

Procedimientos empleados

Se utilizó el enfoque de investigación de sujeto único y, más concretamente, el diseño de criterio cambiante y múltiples AB. Una vez que se define la conducta, se toma la línea base para determinar el nivel operante en que se encuentra. Se utilizaron procedimientos de intervención conductual y se registraron las conductas sesión por sesión.

Ambiente de trabajo

La intervención se llevó a cabo en una sala pequeña carente de estímulos visuales y auditivos relevantes. Se estableció una relación 1:1, lo que permitió un mayor control físico y experimental de los sujetos,

Desarrollo del programa

Como criterio para determinar si una conducta se había adquirido, se estableció que los niños mostraran un nivel de rendimiento del 80% en la conducta que se trabajaba y que, a su vez, este porcentaje de respuesta se mantuviera durante cinco sesiones consecutivas o más.

  • Area de conducta básica: Se les llama básicas porque son el soporte sobre el cual se estructura el resto del aprendizaje. Como parte de estas conductas se señalan: el control del llanto, el establecimiento de un contacto ocular adecuada, el permanecer sentado por un período de tiempo razonable y el mantener las manos quietas.
  • Area de conducta intermedia: Conductas que permitieron a los niños responder ante diferentes órdenes. Cada una de las conductas se dividió en sus componentes utilizando el análisis de tareas, las cuales se enseñaron paso a paso.

En esta fase del programa se trabajaron órdenes, el concepto de “yo” y el esquema corporal.

  • Area de conducta avanzada. En esta área se hizo énfasis en el desarrollo del lenguaje tanto oral como escrito:

a) Lenguaje imitativo

b) Lenguaje denominativo: los niños asociarán el nombre de objetos a cosas concretas.

c) Lenguaje avanzado.

  1. Identificación y concepto de color.
  2. Verbalización de acciones.
  3. El uso de contrarios.
  4. Funcionalidad de objetos.
  5. Diferenciar situaciones de pertenencia.
  6. Comprensión de datos referidos a sí mismo.
  7. Recepción auditiva.
  8. Lectura.

Anexos