Orientación psicopedagógica y Calidad Educativa

Orientación psicopedagógica y Calidad Educativa

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Orientación psicopedagógica y Calidad Educativa

1 . Vision de la orientación como actividad educativa

Enfoques teóricos de la Orientación:

a) Enfoque educativo

El planteamiento básico del enfoque educativo es que el profesor es el orientador y el curriculum es el medio a través del cual se llevan a cabo las tareas de orientación.

Éste es un enfoque sólo útil para aquellos sistemas escolares con recursos financieros limitados. Es absurdo mantener las funciones de profesor y orientador en una sola persona con un coste cero. La orientación que se lleve a cabo desde esa perspectiva siempre será incidental y accidental y nunca responderá a las necesidades que tienen las jóvenes generaciones.

b) Enfoque vocacional

Devonn 

Persigue ayudar a un estudiante a elegir una ocupación y tomar aquellas decisiones educativas en consonancia con dicha elección.

La orientación vocacional comienza a experimentar un lugar legítimo e importante no sólo en los niveles educativos de secundaria, sino también en los de primaria, aunque en nuestro país, desgraciadamente, no ocurra así en este último nivel. Cada vez más el desarrollo vocacional es concebido desde una perspectiva equilibrada junto a otros aspectos del desarrollo social y personal del individuo.

c) Enfoque del asesoramiento

El orientador centra su actividad de forma prácticamente exclusiva en el asesoramiento -individual y en grupos- a los estudiantes.

d) El enfoque de ajuste/centrado en problemas

El enfoque de ajuste/centrado en problemas presta atención sólo a aquellos estudiantes que tienen problemas, que presentan conductas desajustadas.

e) Enfoque de servicios

El principio más importante de este enfoque es la creencia en la gran ventaja que supone utilizar profesionales de la orientación altamente preparados que ofertan servicios muy especializados a los estudiantes.

f) Enfoque del desarrollo

Representa un cambio de una orientación centrada en problemas a una orientación de carácter preventivo.

Este enfoque también implica los esfuerzos coordinados de todo el equipo educativo. Por tanto, el proceso de orientación es parte del proceso educativo del centro. Las tareas que realizan los orientadores y los profesores constituyen dos aspectos de una empresa educativa común.

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El modelo de Gestión de la Calidad Total como referente de calidad en educación: su aplicación al campo de la orientación

En el enfoque denominado “Gestión de la Calidad Total”, las organizaciones de calidad, equipos autogestionados miden y controlan sus propios procesos de producción con la meta puesta en la satisfacción de los usuarios.

Para que una escuela se convierta en una organización de calidad previamente las relaciones basadas en el control tienen que cambiar. Las organizaciones de calidad están basadas en la confianza de los usuarios de la organización y sus productos (outputs).

Premisas del modelo de gestión de la calidad total

La calidad lleva implícita cuatro premisas básicas:

1°. Todo trabajo puede ser definido como un proceso, que los procesos pueden ser mejorados continuamente, y que se combinan o se asocian para crear el sistema dentro del cual funciona la organización.

2°. El valor y la necesidad del trabajo en equipo. La calidad asume que el mejoramiento continuo constituye la filosofía de la organización.

3°. La calidad refleja la premisa de que todas las personas en la organización están intrínsecamente motivadas para hacer un buen trabajo.

Concepto de calidad

Es el usuario el que define la calidad. La fijación de las necesidades de los usuarios constituye siempre la vanguardia en la toma de decisiones sobre el producto o servicio que se va a ofrecer.

La escuela tiene una variedad de usuarios. El orientador siempre verá a los alumnos como los usuarios principales de los servicios de orientación. Igualmente, los padres o el profesor que recaba ayuda de un orientador son también usuarios de éste.

Esta nueva cultura refleja una nueva estructura organizativa, prácticas de gestión diferentes, fijación de estándares altos en la organización, formación continua entre los trabajadores, comunicaciones en dos direcciones (arriba-abajo y viceversa), y reconocimiento y recompensas por el éxito en el trabajo.

La calidad genera una nueva cultura

Las escuelas que llevan a cabo este modelo de gestión utilizan seis estrategias para estructurar su cambio a una escuela de calidad total:

  1. – Roles y estructura organizacional

Se requieren nuevos roles de todos y cada uno porque la organización se está moviendo desde un enfoque compartimentalizado del trabajo (procedente de la revolución industrial) a un esfuerzo colaborativo, de equipo.

  1. – Acciones y conductas de gestión

Más que controlar a la personas y sus acciones, los gestores controlan los procesos que son considerados críticos para la organización.

  1. – Estándares y medidas

Una organización que lleve a cabo la calidad fijará unos estándares elevados y controlará los procesos para determinar si dichos estándares son alcanzados. Este control continuo requiere de una recogida sistemática de datos para medir los procesos.

  1. – Formación

Es absolutamente necesaria para todos los empleados. Los programas de formación, generalmente, ofrecen un gran soporte a la calidad.

  1. – Comunicaciones

El compartir información es un aspecto determinante de una organización de calidad porque para que se tomen buenas decisiones, aquellos implicados en las mismas tienen que comprender todos los aspectos relacionados con la organización.

  1. – Reconocimiento y recompensa

Aplicación del modelo en la práctica a través de programas de orientación

La intervención a través de programas

El enfoque de programas comprensivos de orientación, basados en los principios del desarrollo, prevención e intervención social, es una estrategia de intervención cuyo costo-eficacia está cimentada y construida en un programa claramente definido con la fijación de sus metas y logros a alcanzar.

Criterios para valorar el programa de orientación:

  1. Compromiso total de todos los miembros de la organización en satisfacer las necesidades de los usuarios.
  2. Un programa de orientación comprensivo eficaz debe tener un plan que sea comprendido y acordado por todos los participantes.
  3. Medida y control de los procesos clave del programa. Dicho plan deberá especificar cómo serán evaluados los resultados y cómo se podrá medir el éxito alcanzado.

La motivación de las personas para hacer las cosas bien y la autoevaluación de sus esfuerzos constituyen el núcleo de un trabajo de calidad.

El modelo de programa comprensivo de orientación de Gysbers

El modelo del profesor Norman C. Gysbers reintegra a la orientación en el curriculum y redefine el rol y las tareas del orientador en el contexto de un programa de orientación comprensiva. Todo indica lo imprescindible que es la elaboración de un currículum de orientación.

Cuatro componentes del programa:

a) Currículum de orientación, o actividades curriculares en la clase, organizadas alrededor de los tres dominios de competencias -autoconocimiento, roles de vida y planificación de la carrera para la vida- que todos los estudiantes pueden aprender de forma secuencial y sistemática.

b) Planificación individual, que incluye actividades diseñadas para ayudar a los estudiantes a comprender sus metas, valores, habilidades, aptitudes e intereses y periódicamente controlar su maduración y desarrollo.

c) Servicios de ayuda, que consisten en técnicas de orientación para satisfacer problemas personales inmediatos, tales como búsqueda de información, asesoramiento de crisis y consulta con padres, profesores y/o especialistas.

d) Apoyo del sistema, que consiste en la gestación de aquellas actividades que establecen, mantienen y mejoran el programa global de orientación.

Los orientadores invierten el 100 por 100 de su tiempo en la ejecución del programa. Están ocupados y poco predispuestos a otras tareas que no sean las exigidas por el diseño, realización y evaluación del programa.

El pprograma de _ formación de tutores de Myrick

Cada estudiante necesita de un “adulto amistoso” en la escuela que le conozca y se preocupe personalmente de él.

Los profesores eficaces tienen las mismas características que los orientadores eficaces, a saber, la habilidad para:

  • Comprender el punto de vista del estudiante.
  • Personalizar la experiencia educativa.
  • Facilitar la discusión en la clase donde los estudiantes escuchan y comparten ideas.
  • Establecer una relación de ayuda con los estudiantes y sus padres.
  • Organizar experiencias personales de aprendizaje.
  • Ser flexible.
  • Estar abiertos a nuevas ideas y experiencias.
  • Facilitar habilidades interpersonales y de comunicación.
  • Favorecer un entorno positivo de aprendizaje.

Los tutores ayudarían así a sus tutelados a analizar los problemas o situaciones evolutivas con que se encuentran en su proceso de maduración personal y a obtener el máximo partido de su experiencia educativa.

Responsabilidades de los profesores: Además de sus materias docentes correspondientes, a los profesores se les asigna la responsabilidad de un grupo que la literatura contempla como ideal (1:15/20). Un profesor tutor es, generalmente, responsable del progreso académico de sus tutelados, de sus planes de trabajo, reuniones profesor/estudiante, reuniones de padres, experiencias grupales de orientación y de tareas de seguimiento.

Los profesores necesitan de una preparación especial para trabajar con sus estudiantes en estas sesiones de orientación y lógicamente esto requiere la construcción de unidades curriculares de orientación para sus grupos de alumnos y para el centro en general. Algunas sesiones son más estructuradas que otras. Algunas son diseñadas para buscar la cohesión en el grupo. Otros intentan anticiparse, con carácter preventivo, a las necesidades de desarrollo de los estudiantes, mientras otras, en fin, dependen de lo que los estudiantes desean hablar y las necesidades e intereses particulares que surgen en un momento dado.

El currículum de orientación: Se concibe para dar respuesta a los aspectos personales, sociales y académicos de los estudiantes. El currículum está organizado en unidades de orientación con sus sesiones pertinentes, así como sus objetivos y actividades.

Cada unidad curricular se centra en un tópico particular más o menos estandarizado. Se pueden, por supuesto, diseñar otras unidades en función de las necesidades concretas o especiales de los estudiantes y del centro donde se va a realizar el programa. Cada unidad puede tener una duración de tres semanas.

Los profesionales de la orientación deben ayudar a los profesores a través del Departamento de Orientación que es el sistema organizativo que operativiza toda la actividad de orientación del centro.

El modelo del aprendizaje motivacional de Purkey

El AM reclama como su campo de acción la naturaleza global de las instituciones, incluyendo las personas, lugares, políticas, programas y procesos. La meta consiste en cambiar la estructura total de las organizaciones construyendo una relación de respeto, confianza, optimismo e intencionalidad.

a) Respeto

Cada sujeto es responsable de su propia vida. Las personas son capaces, valiosas y responsables y deberían ser tratadas como tales.

b) Confianza

El AM comienza con el deseo de ayudar, una preparación premeditada de todas las condiciones necesarias para establecer la confianza y una respuesta sincera a las preocupaciones de los participantes.

c) Optimismo

Las personas poseen un potencial sin explotar en todas las áreas de la conducta humana.

El optimismo -la asunción de que el potencial humano es infinito- es fundamental para el funcionamiento con éxito de cualquier relación de ayuda.

d) Intencionalidad

La intencionalidad permite a los profesionales de ayuda crear y mantener relaciones consistentes caracterizadas por perseguir una finalidad y dirección concretas.

Fundamentos teóricos del Aprendizaje Motivacional

El AM procede de dos perspectivas teóricas: la tradición de la psicología perceptual y la teoría del autoconcepto. La primera otorga una importancia capital al proceso de descubrir la forma en que las personas perciben el mundo y a sí mismas, y la forma a través de la cual atribuyen significación a esas percepciones de acuerdo con sus propios sentimientos, deseos y aspiraciones. La segunda, el autoconcepto -es definida como un sistema activo, organizado y aprendido de creencias subjetivas que un individuo asume como verdaderas, que guían la conducta y permite a cada individuo asumir roles particulares en la vida.

La tradición perceptual: La asunción básica detrás de la tradición perceptual es que las personas se comportan según ven las cosas. Por tanto, el desarrollo humano experimenta una notable mejoría cuando ellos comprenden la naturaleza de sus percepciones.

Los profesionales que utilizan el AM en su actividad personal y profesional comprenden que la conducta de un sujeto puede tener poco o ningún sentido cuando se observa externamente, pero llega a ser lógica y comprensible cuando es vista desde una perspectiva interna. Estos profesionales también comprenden que de todas las percepciones que tenemos en la vida, ninguna es más instrumental en nuestro éxito o fracaso que las percepciones que tenemos de nosotros mismos.

La teoría del autoconcepto: El mantenimiento y mejora del yo percibido (la existencia personal propia de uno tal como es vista interiormente) constituye un eje central en toda conducta humana.

Los cuatro niveles de funcionamiento: El AM parte de la base de que la forma más lógica de ayudar positivamente al autoconcepto es explorar y mejorar los miles de mensajes, formales e informales, intencionales y no intencionales que motivan a las personas a sentirse capaces, valiosas y responsables y eliminar aquellos que les informan que son incapaces, inútiles e irresponsables.

  1. Desmotivar intencionalmente

Las conductas intencionalmente desmotivadoras son aquellas especialmente diseñadas para disuadir , desalentar, frustrar, degradar y destruir. Son, por tanto, los tipos de conductas profesionales que el AM busca suprimir del todo.

  1. Desmotivar sin intencionalidad

Las acciones desmotivadoras no intencionales generalmente son el resultado de una falta de posición de partida. Como los valores subyacentes de respeto, confianza, optimismo e intencionalidad no están claramente articulados o aceptados en este segundo nivel, entonces se manifiesta una serie de conductas, se establecen unas políticas, se diseñan unos programas, se disponen unos lugares y se inician unos procesos que son claramente desmotivadores aunque no sea esa la intención.

  1. Motivar sin intencionalidad

La conducta no intencionalmente motivadora es, a menudo, efectiva, pero cuando se le pide que explique su filosofía, entonces encuentra dificultad para hacerlo porque le falta una posición consistente para realizarlo. Les falta intencionalidad, una percepción consciente de claridad y significación que daría consistencia y seguridad a su conducta o a las políticas, programas, lugares y procesos que ellos crean y mantienen.

  1. Motivar con intencionalidad

Desde la perspectiva del AM el mejor procedimiento para colocarse en la senda del éxito es ser intencionalmente motivador con uno mismo y con los demás, tanto en el terreno personal como profesional.

Cuando los profesionales actúan en este nivel, muestran los elementos esenciales de respeto, confianza, optimismo e intencionalidad.

Crear un entorno educativo motivador:

  1. Los lugares

Crear un entorno físico atractivo y motivador es la forma más fácil para comenzar el proceso de incorporar el concepto de AM en un centro educativo u otra organización de calidad.

  1. Las políticas

Las políticas se refieren a las líneas generales que trazamos, reglas, procedimientos, códigos e instrucciones que regulan las funciones continuas de las organizaciones y las personas.

Al aplicar el AM, los orientadores, profesores y otros profesionales de ayuda valoran cuidadosamente los procedimientos que utilizan para gobernar las instituciones y organizaciones.

  1. Los programas

Los programas que incorporan los principios del AM son programas incentidadores donde estudiantes, profesores y orientadores trabajan juntos de forma colaborativa ayudándose y motivándose unos a otros.

  1. Los procesos

El proceso implica el reconocimiento siguiente: el cómo enseñamos u orientamos y el cómo actuamos mientras realizamos nuestras tareas profesionales son aspectos mucho más importantes a largo plazo que lo que los estudiantes aprenden.

  1. Las personas

El análisis de la situación evolutiva en que se encuentra la persona permite al orientador u otro profesional de ayuda tomar decisiones apropiadas sobre las estrategias que pueden ser beneficiosas en el proceso de ayuda.

La meta del AM es facilitar un entorno altamente motivador, tanto para profesores y orientadores como para aquellas personas con las que trabajan (alumnos, padres, miembros de la comunidad, etc.).

La obtención del conocimiento en orientación

Metas de la ciencia en orientación:

Dos funciones básicas: 1) el avance del conocimiento, hacer descubrimientos y aprender hechos con el fin de mejorar algún aspecto de la vida y del mundo; 2) establecer relaciones entre variables, desarrollar teorías y ayudar a los profesionales a hacer predicciones.

Hay un consenso cada vez mayor en la diversidad metodológica dentro de la orientación.

La formación del orientador en metodologías de carácter científico es particularmente importante porque le ayuda a evaluar la eficacia de sus intervenciones de forma más objetiva y con menos sesgo personal o subjetivo.

Los prácticos necesitan, por tanto, de un perfeccionamiento constante para trabajar con eficacia en su profesión.

Aprender cómo utilizar la literatura de investigación (por ejemplo, familiarizarse con una serie de artículos en diferentes revistas profesionales, identificar autores o planteamientos teóricos y prácticos más significativos, aprender a acceder a fuentes o redes de información, etc.) y hacer que la literatura constituya un hábito de mejora profesional.

La práctica de la orientación es una actividad pragmática fundamentada en el conocimiento que se desprende de un amplio abanico de disciplinas. Como actividad pragmática, la elección de las intervenciones dependerá más de las necesidades de los usuarios (estudiantes, padres, profesores) y los contextos donde el orientador desarrolle su trabajo que de las preferencias personales o intervenciones más comúnmente utilizadas.