TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

Emisión involuntaria de orina, después de una edad en la que el niño debería haber adquirido la continencia urinaria, normalmente entre cuatro y cinco años, y no existen indicios de una patología orgánica identificable.

Tipos de enuresis

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

No se debe aplicar el diagnóstico de enuresis en presencia de una vejiga neurogénica o de una enfermedad médica que ocasione poliuria o urgencia como la diabetes (mellitus/insípida), ni tampoco durante una infección del tracto urinario.

La enuresis es una micción funcionalmente normal, entendiendo por tal la contracción del detrusor ante la vejiga llena y la relajación del complejo esfinteriano, mientras que la incontinencia no lo es. En la incontinencia, la pérdida de orina sucede como consecuencia de alguna alteración anatomofisiológica.

Se han descrito varias formas de incontinencia: incontinencia de estrés, incontinencia refleja, por rebosamiento y de urgencia.

Epidemiología

La influencia más clara sobre el trastorno es tener antecedentes familiares de enuresis.

Teorías

La idea de que existe una clara influencia genética en el origen de la enuresis nocturna viene avalada por un hecho que ha sido suficientemente contrastado en los estudios epidemiológicos.

Parece demostrado (mediante trazados electroencefalográficos y cistométricos) que los enuréticos nocturnos sufren algún tipo de alteración en los mecanismos responsables del despertar ante el estímulo de plenitud vesical.

Desde la perspectiva de la terapia de conducta se entiende que la enuresis nocturna se debe a un fallo de aprendizaje.

Fisiológicamente la continencia de la orina se debe a la actividad conjunta y compleja del cuello vesical, el esfínter uretral propiamente dicho y la musculatura estriada del periné.

El aprendizaje de la continencia ocurre en el curso del desarrollo, según una secuencia evolutiva pautada, que se inicia con la adquisición del control intestinal durante el sueño, seguido del control mientras el niño está despierto; casi de inmediato emerge el control diurno de orina y, cierto tiempo después, el nocturno. Lo normal es que entre los 3 y los 5 años la inmensa mayoría de los niños haya aprendido a controlar voluntariamente las funciones de eliminación.

El niño tiene que aprender un conjunto de destrezas específicas, que incluyen:

  1. tomar conciencia de la necesidad de orinar, lo que implica saber reconocer las señales fisiológicas de distensión vesical;
  2. inhibir y posponer la orina hasta llegar al lugar apropiado para vaciar la vejiga, actividad que requiere, por un lado, contraer los músculos estriados y, por otro, saber discriminar si en el ambiente se encuentran disponibles las condiciones (por ejemplo, un baño) que le permitan evacuar en el sitio socialmente indicado;
  3. iniciar la micción voluntariamente, lo que significa que es capaz de relajar el complejo esfintérico para permitir la salida de la orina, y
  4. repetir los pasos anteriores para que el proceso se automatice y transfiera al horario nocturno.

El aprendizaje de la secuencia anterior implica, además, el dominio de ciertas conductas de autonomía, tales como: saber quitarse la ropa, colocarse en el váter, limpiarse y vestirse de nuevo.

Las condiciones ambientales en las que el niño aprende tienen mucho que ver con el éxito final.

El influjo de un mal aprendizaje también se deja notar en la presencia de pautas de evacuación disfuncionales, que son, en última instancia, responsables de algunos síntomas miccionales.

Evaluación

Un estudio comprensivo del fenómeno implica efectuar una evaluación médica y psicológica. La evaluación médica tiene por objeto descartar la existencia de anomalías neurológicas o estructurales.

La evaluación conductual de la enuresis tiene como meta obtener toda la información relevante que permita identificar cuáles son las condiciones antecedentes y consecuentes funcionalmente relacionadas con el problema, así como otras respuestas involucradas.

Instrumentos: la entrevista, los registros de conducta y, en menor medida, los cuestionarios.

El terapeuta debería explorar como mínimo las siguientes áreas:

  1. Análisis de la conducta enurética y otras respuestas implicadas.
  2. Condiciones de hábitat.
  3. Entorno familiar y actitudes ante la enuresis.
  4. Tratamientos anteriores y métodos utilizados para afrontar la enuresis.
  5. Otros problemas concomitantes (miedo a la oscuridad, terrores nocturnos) o resultantes de la enuresis (aislamiento social, baja autoestima).
  6. Factores motivacionales.

Los registros conductuales se utilizan para recoger datos objetivos que permitan establecer la línea base, cuya duración oscila entre una y dos semanas, y seguir el curso del tratamiento.

Tratamiento

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

Anexos